La magia barcelona es fantástica porque hay muy buenos magos. Para llegar a ser realmente bueno en esta profesión las personas tienen que practicar mucho, comenzando por lo más sencillo hasta avanzar a lo más complicado. Por ejemplo, un mago debe aprender movimientos que son básicos para su trabajo, pues el movimiento tiene especial importancia en los trucos y, especialmente, el ilusionismo.

Cuando se produce un movimiento, inevitablemente nuestra atención de dirige a él. Es un instinto animal. Ahí radica una de las herramientas para los magos, quienes muchas veces hacen un truco con una mano, mientras mueven la otra y desvían la atención del público hacia donde ellos quieren que esté. Igual, si dos sujetos, animales u objetos se mueven, nuestra atención se dirigirá hacia el que lo hizo más rápido, pues es lo que para nuestro instinto animal representa peligro, algo extraordinario, interesante…

En fin, que los magos aprovechan estas características del ser humano para hacer sus trucos y que no nos enteremos de qué realmente está pasando. Movimientos básicos, solo eso.

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